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Ministerio del Salmista

"El Rey David era guerreo, profeta, rey, y sobre todo, un Salmista. A finales de su reino, estableció una orquesta y coro de 4000 músicos Levitas (1 Crónicas 23:1-5). De estos, 288 fueron específicamente ungidos para profetizar “a la orden del rey” y fueron “instruidos en música de Jehová” (1 Crónicas 25:2-7). Estos 288 eran los Salmistas, un grupo que ejercía el ministerio de David de alabanza y adoración a Jehová, por el pueblo.

Estamos viendo el cumplimiento de las profecías concerniente a la restauración del Tabernáculo de David, y la alabanza y adoración profética es una de las estacas claves. Tal como Dios esta restaurando el ministerio apostólico y profético en general, a llegado el tiempo para la Iglesia tomar el ministerio profético del Salmista.

Un Salmista, es mucho más que un director de alabanza, o director musical, o el que dirige coritos. Él es como un pintor que con sus brochas pinta un cuadro sobre una canva. Música es la brocha del Salmista. Este pinta en el ambiente, la atmósfera en la cual se quiere mover el Espíritu Santo. A veces, escucha música en su espíritu la cual duplica con su instrumento. Otras veces, el Espíritu Santo le dirige a crear una atmósfera para sanidad, liberación, o libertad de opresión. El Salmista tiene que ser sensitivo al mover del Espíritu Santo y fluir de acuerdo a este. Es llamado a crear esa atmósfera en la cual todos son libres para dar y recibir.
Como predicador y maestro de la palabra de Dios, he estado en muchos lugares. En unos la ministracion de la palabra es como tirar una pelota contra la pared. En cambio, en otros lugares el fluir de la palabra es una delicia. Las personas están listas para recibir antes de comenzar a predicar. La diferencia, ha sido hecha por el ministerio de alabanza y adoración en estos sitios. Gloria a Dios por Salmistas, que saben preparar el ambiente en el cual se mueve el Espíritu de Dios. Entienda esto, el Salmista no toma el lugar de la predicación; el prepara al pueblo para recibir el consejo de Dios, por medio de la predica y enseñanza de la palabra.

Salmear es una conversación musical entre Dios y el hombre. El Salmista interpreta esta conversación. A veces la canción viene de parte de Dios, y otras veces de parte del hombre hacia Dios. Hay quienes no creen que Dios canta, pero el profeta Isaías en el capitulo 5 nos muestra lo contrario. En ese capitulo, el profeta hace el papel de Salmista por el cual Dios interpreta un canto.

El llamado del Salmista es algo muy serio. Un peligro que existe en este tiempo, es la imitación. Es el tomar un ministerio porque este de moda. Vemos como se pone de moda una forma de vestir y todos quieren vestir igual. O como se pone de moda cierto tipo de música y todos la quieren tocar. Ministerialmente, no podemos tomar un ministerio por que este en surgimiento. El ministerio, incluyendo el del Salmista es un honor que solo Dios concede - “Ni nadie toma para sí la honra, sino el que es llamado de Dios, como Aarón” (Hebreos 5:4).

El Salmista debe de tener un corazón limpio. El Salmista representa a Dios por medio de la música. Tiene que tener un corazón sensitivo a la voz de Dios y siempre juzgar los motivos de ese corazón. Recuerde que el Salmista no es perfecto (así como ninguno en cualquier otro ministerio). Por esta razón el Salmista debe recibir la corrección del Señor cuando esta sea necesaria. El rey David no era perfecto, cometió adulterio, mato a un hombre, etc. pero su corazón era obediente a la corrección del Señor. David siempre escuchó, cuando era corregido por el profeta y se arrepentía de sus pecados.

Si el orgullo toma asiento en el corazón del Salmista, este no oirá a Dios, sino que comenzara a confiar en sus propios talentos y logros. El Salmista nunca debe de confiar en sus habilidades propias; su confianza siempre debe de estar en Dios (1 Samuel 17:37).

Cuantos cantantes Cristianos, comienzan un ministerio lleno de humildad y luego al grabar un CD se sienten ser “la gran cosa”. Comienzan como un ministerio de música, pero luego no son otra cosa que “artistas” y “entretenedores musicales”. Se han exaltado a un lugar de gloria.

El ministerio del Salmista data desde antes de la creación del mundo. Satanás, en su estado de Lucero hijo de la mañana era el Salmista entre los ángeles de Dios (Ezequiel 28:14). El capitulo 14 del profeta Isaías no dice que su caída fue a causa de un gran Yo. Es importante que el Salmista mantenga su corazón lleno de la palabra de Dios. Esto mantendrá fuera el espíritu de orgullo (Salmos 119:11), el amor será perfecto (1 Juan 2:5), y tendrá abundancia de cantos (Colosenses 3:16). Es muy peligroso, el presumir ser Salmista sin una consagración total a Dios y sus caminos.

La mira del Salmista siempre tiene que estar puesta en Jesús. La Salmista Robin Green, tubo una visión concerniente a esto. Dice que vio como miles de animales eran sacrificados en el templo de Dios. Algo como lo ocurrido durante la dedicación del Templo de Salomón (1 Crónicas 8:62-63). Vio los músicos y cantantes que miraban hacia arriba. Estaban de pie delante de los animales sacrificados. Miles de animales muertos, no era algo bonito para mirar. El olor a sangre, el grito de los animales al ser sacrificados.

Robin le pregunto al Señor que significaba esta visión. El Señor le contesta, que cuando sé ministra en la alabanza y adoración, es como estar de pie delante del sacerdote que sacrifica los animales. Uno no debe de ser movido por el ruido, o por el olor. El Salmista no puede dejarse mover por como la congregación esta respondiendo a su ministracion en alabanza y adoración. Su foco tiene que ser el Señor y responder a las necesidades del pueblo bajo la dirección del Espíritu Santo.

Son muchos los líderes de alabanza que he visto emprenderla contra la congregación por que esta no canta con ellos, o no esta cantando como ellos quieren. Toman la espada del sacerdote y sacrifican al pueblo con el sacrifico. “Están fríos, canten, canten” le gritan a la congregación. Como dice un pastor amigo, “Si se duerme la congregación, despierten al predicador”. Quizás el problema esta en el director de alabanza y no en la congregación.

La audiencia del Salmista es Dios primeramente. Ministre a Dios antes de ministrar por él. No importa cuan impresionante seamos musicalmente, es del corazón del Salmista que tiene que salir la ministracion. Un Salmista tiene que tener un corazón que ha aprendido a ministrar a Dios en lo secreto para luego ser recompensado en publico.

El llamamiento de Dios en esta hora, es para todos los directores de alabanza y adoración, directores de música, y cantantes. Dios quiere Salmistas que profetizan con sus instrumentos y voces. Dios ha levantado una generación que esta sacando lo añejo para que entre lo nuevo. Dios quiere que la Iglesia entre a un nivel donde la alabanza y adoración es mucho mas que cantar coritos. Dios esta levantando Salmistas proféticos para este propósito.

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